Historia y cultura inca
Machu Picchu no es un misterio. Es una historia que aún se está contando.
DESCRIPCIÓN GENERAL
Machu Picchu se describe con frecuencia como un lugar misterioso, como si sus orígenes y propósito fueran desconocidos e incluso incognoscibles. Esta perspectiva resulta atractiva, pero es algo engañosa. Arqueólogos, historiadores y estudiosos quechuas han construido un conocimiento detallado y bien fundamentado sobre qué fue Machu Picchu, quién lo construyó, cuándo se construyó, cómo funcionaba y por qué fue abandonado. La historia no es un misterio. Es un capítulo extraordinario en la historia de una de las civilizaciones más sofisticadas que jamás haya dado América, y comprenderla transforma la perspectiva al recorrer la ciudadela.
- LA CIVILIZACIÓN INCA
El Imperio Inca, conocido en quechua como Tawantinsuyu, las Cuatro Regiones Unidas, fue el imperio más grande de la América precolombina y uno de los más grandes del mundo en su época. En su apogeo, a principios del siglo XVI, se extendía desde lo que hoy es el sur de Colombia en el norte hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina en el sur, abarcando un territorio de aproximadamente 2 millones de kilómetros cuadrados y una población de entre 10 y 12 millones de personas.
El imperio se gobernaba desde Cusco, que en quechua significa «el ombligo del mundo» y que servía como centro administrativo, religioso y ceremonial de una civilización organizada en torno a los principios de reciprocidad, trabajo colectivo y la relación sagrada entre las comunidades humanas y el mundo natural. Los incas no utilizaban dinero ni escritura en el sentido convencional. Gestionaban la logística de un imperio continental mediante un extraordinario sistema de registro con cuerdas anudadas llamadas quipus, una red de caminos de más de 40 000 kilómetros que conectaba todos los rincones del imperio y un sistema de almacenes estatales que redistribuían alimentos, textiles y materiales por todo el territorio.
Los incas también fueron ingenieros extraordinarios. La arquitectura de piedra que crearon sin herramientas metálicas, ruedas ni mortero ha sobrevivido a terremotos, siglos de abandono y una importante actividad humana en sitios a lo largo de los Andes. La precisión con la que cortaban y encajaban las piedras en Machu Picchu, Sacsayhuamán, Ollantaytambo y docenas de otros sitios sigue siendo objeto de estudio y admiración entre arquitectos e ingenieros en la actualidad.
- LA CONSTRUCCIÓN DE MACHU PICCHU
Machu Picchu fue construida durante el reinado del emperador inca Pachacuti, quien gobernó aproximadamente entre 1438 y 1471 d. C. y a quien se le atribuye la transformación de un reino regional centrado en Cusco en el imperio continental con el que se encontraron los españoles en 1532. Pachacuti es una de las figuras políticas y militares más importantes de la historia de América, y Machu Picchu era su propiedad personal.
La construcción de la ciudadela involucró a miles de trabajadores, tanto canteros expertos traídos de diferentes partes del imperio como obreros mit'a que cumplían con su servicio obligatorio al estado. El granito utilizado en la construcción se extrajo de afloramientos dentro del propio sitio y de las laderas de las montañas circundantes. Las piedras se tallaron con herramientas de piedra más duras y se colocaron en su lugar mediante rampas, palancas y el trabajo organizado de un gran número de obreros. Sin ruedas, sin hierro, sin mortero.
El sitio abarca aproximadamente 32.500 hectáreas dentro del Santuario Histórico de Machu Picchu y contiene alrededor de 200 estructuras dentro de la ciudadela, incluyendo templos, palacios, viviendas, terrazas agrícolas, canales de agua y espacios ceremoniales. La calidad de la construcción varía deliberadamente en todo el sitio, reservándose la mejor mampostería para los espacios más sagrados, en particular el Templo del Sol, la piedra Intihuatana y el Templo de las Tres Ventanas.
- EL PROPÓSITO DEL SITIO
Durante décadas, después de que Hiram Bingham diera a conocer Machu Picchu internacionalmente en 1911, el propósito del sitio fue objeto de un extenso debate. El propio Bingham propuso varias teorías, entre ellas la de una ciudad perdida de los incas y la de un refugio para las Vírgenes del Sol. Investigaciones posteriores han aportado una visión más clara y matizada.
El consenso actual entre historiadores y arqueólogos es que Machu Picchu funcionó principalmente como una residencia real y un retiro religioso para Pachacuti y su linaje real. A diferencia de los grandes centros administrativos del imperio, Machu Picchu no era una ciudad en el sentido convencional. Su población permanente era relativamente pequeña, compuesta principalmente por el personal administrativo, los sirvientes y los especialistas necesarios para el mantenimiento de la residencia. El sitio cobraba vida durante las visitas del emperador y su corte, cuando funcionaba como un centro de ceremonias, celebraciones y el tipo de actividad política de élite que los gobernantes incas llevaban a cabo lejos de la formalidad de Cusco.
El significado religioso del sitio también está bien documentado. La piedra Intihuatana, cuyo nombre se traduce aproximadamente como «poste del sol», es un pilar de granito tallado ubicado en el punto más alto del sector urbano y alineado con precisión astronómica para marcar los solsticios y equinoccios. El Templo del Sol contiene una ventana orientada para recibir la primera luz del solsticio de invierno directamente sobre una superficie de piedra específica. Toda la ciudadela está orientada en relación con las montañas circundantes, a las que los incas veneraban como Apus, seres sagrados que protegían a las comunidades que vivían a su sombra.
- EL ABANDONO
Machu Picchu fue abandonada a finales del siglo XVI, aproximadamente 100 años después de su construcción. Esta fecha coincide con el colapso del Imperio Inca tras la conquista española que comenzó en 1532, aunque la secuencia exacta de los acontecimientos en el sitio no está completamente documentada. La explicación más aceptada es que la propiedad perdió su importancia política y ceremonial cuando el linaje real de Pachacuti fue interrumpido por los españoles, la población que la mantenía se dispersó o murió, y la ciudadela quedó a merced del bosque nuboso, que la recuperó rápidamente durante los siglos siguientes.
Fundamentalmente, Machu Picchu nunca fue descubierto por los españoles y, por lo tanto, nunca fue saqueado ni demolido como tantos otros sitios incas. Las estructuras que se pueden recorrer hoy en día se conservan prácticamente intactas, tal como quedaron en el siglo XVI, a excepción de los techos de paja, que se han descompuesto con el tiempo. Esto es parte de lo que hace que el sitio sea tan extraordinario y lo que lo distingue de cualquier otro sitio inca importante de la región.
- LOS INCAS Y EL PAISAJE
Una de las cosas que queda clara durante una visita guiada a Machu Picchu es que los incas no construyeron a pesar del paisaje, sino integrándose en él. La ciudadela se asienta sobre una hondonada entre dos montañas, aprovechando la topografía natural como marco tanto defensivo como estético. Las terrazas siguen los contornos naturales de las laderas. Los canales de agua explotan el drenaje natural de la montaña. Los espacios sagrados están alineados con eventos astronómicos determinados por el movimiento del sol y las estrellas a través de la geografía específica de este lugar.
La relación de los incas con el mundo natural no era de dominación, sino de reciprocidad, un concepto arraigado en la palabra quechua ayni, que describe la obligación mutua entre los seres humanos y el mundo que habitan. Esta relación se manifiesta en todo Machu Picchu: en la forma en que la arquitectura integra los afloramientos rocosos naturales, en la orientación de los espacios sagrados hacia las montañas y los ríos, y en los sistemas agrícolas que, en lugar de destruir terrenos escarpados, fomentaban la fertilidad.
Comprender esta relación no hace que Machu Picchu sea más o menos impresionante de lo que parece sin contexto. Pero sí cambia la perspectiva. Transforma un conjunto de imponentes edificios de piedra en testimonio de una forma de vida genuinamente distinta a todo lo anterior o posterior en esta parte del planeta, y que aún hoy moldea la cultura de las comunidades andinas que la heredan.