Responsabilidad ambiental
Cómo operamos en un paisaje protegido
Trabajamos en uno de los entornos naturales más extraordinarios del planeta. Nos lo tomamos muy en serio.

DESCRIPCIÓN GENERAL

La ruta de la Selva Inca atraviesa el Santuario Histórico de Machu Picchu, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que alberga tanto el legado arqueológico de la civilización incaica como uno de los ecosistemas de bosque nuboso con mayor biodiversidad de Sudamérica. Operar excursiones por este paisaje todos los días del año es una responsabilidad que asumimos con la seriedad que merece.

El turismo responsable en un área protegida no es una estrategia de marketing. Se trata de un conjunto de decisiones operativas diarias que contribuyen a la preservación del lugar o, por el contrario, lo deterioran gradualmente con el tiempo. Hemos organizado nuestras operaciones en torno a la primera opción.

Hemos eliminado el plástico de un solo uso de todas nuestras operaciones turísticas. Los viajeros de todas las salidas a la Selva Inca reciben una botella de agua reutilizable al inicio del tour y disponen de puntos de recarga en cada alojamiento. Nuestros guías llevan bolsas de basura durante toda la caminata y recogen cualquier material que nuestro grupo u otros visitantes dejen en el sendero. No dejamos la ruta en peores condiciones de las que la encontramos.

Utilizamos jabones y productos de limpieza biodegradables en todos los alojamientos donde se realizan tareas de cocina y limpieza bajo nuestra gestión. Informamos a todos los viajeros sobre la normativa medioambiental del Santuario Histórico de Machu Picchu antes de que comience el recorrido y explicamos el motivo de cada norma, en lugar de simplemente enumerarlas como restricciones.

Limitamos el tamaño de los grupos a un máximo de 12 viajeros por salida. Este límite es inferior al máximo permitido por la normativa que rige la ruta y refleja nuestro criterio sobre el número de personas que pueden llegar a ser lo suficientemente grandes como para afectar significativamente el entorno del sendero y la experiencia de los demás viajeros.

Apoyamos a los porteadores y al personal de apoyo que trabajan en nuestros tours con salarios que cumplen o superan los estándares establecidos por las directrices de la industria peruana del trekking, el equipo adecuado, incluyendo ropa para la lluvia, calzado apropiado y límites de carga que protegen su salud física.

Las comunidades a lo largo de la ruta de la Selva Inca, en Santa María, Santa Teresa y los asentamientos más pequeños entre ellas, dependen del turismo como principal fuente de actividad económica. Canalizamos la mayor parte de esa actividad económica hacia los proveedores locales: las casas de huéspedes y los albergues donde se hospedan nuestros viajeros, los restaurantes donde se sirven las comidas y los artesanos locales cuyos productos se pueden encontrar en los mercados de Aguas Calientes y a lo largo de la ruta.

Empleamos guías y personal de apoyo de Cusco y las comunidades del Valle Sagrado. Los capacitamos, les pagamos un salario justo e invertimos en su desarrollo profesional. El beneficio económico del turismo que facilitamos no se limita a nuestra oficina.

Inca Jungle es un operador turístico con licencia completa, registrado ante el MINCETUR (Ministerio de Comercio Exterior y Turismo) del Perú. Contamos con todos los permisos necesarios para operar actividades de turismo de aventura en la región de Cusco, incluyendo el descenso en bicicleta de montaña por el Abra Málaga y el rafting en el río Urubamba. Nuestros guías están licenciados por la AGOTUR y nuestros guías de rafting cuentan con certificaciones vigentes en rescate en aguas bravas y primeros auxilios en zonas silvestres.

Somos miembros de la red de turismo responsable del Perú y participamos en el diálogo continuo entre operadores, agencias gubernamentales y organizaciones de conservación sobre la gestión sostenible del acceso de los visitantes al Santuario Histórico de Machu Picchu.